Project manager: Quo vadis? (¿A dónde vas?)

Project manager: Quo vadis? (¿A dónde vas?)

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿a dónde voy? Preguntas existenciales del PM

Dr. Adán López Miranda PhD.

Introducción

Respecto a la primera pregunta —ontológica, dirían los filósofos—, es decir, al ser, el project manager debe ser ante todo: integrador y comunicador.

Integrador, porque tiene como responsabilidad la conjunción de las actividades realizadas por el equipo para cumplir con los requisitos y expectativas de los clientes. En términos llanos, si algo falta (o sobra) en la solución proporcionada, el PM es el principal responsable.

Comunicador, porque en los proyectos participan personas que necesitan conocer, procesar y transmitir información. El PM no solo debe comunicar, sino propiciar que los demás se comuniquen.
Una analogía poderosa para entenderlo es la mítica construcción de la Torre de Babel, que avanzaba mientras los constructores compartían un mismo idioma: se comunicaban. El proyecto colapsó cuando cambiaron de idioma, a pesar de que cada quien sabía qué hacer. 

En cuanto a las preguntas ¿de dónde vengo y a dónde voy? —antropológicas y teleológicas, dirían los filósofos—, muchos project managers iniciaron realizando tareas técnicas propias de su especialidad, como miembros de un equipo, y de ahí pasaron a ser PM cuando alguien identificó en ellos cualidades de integración y comunicación.

Otros PM comenzaron “coordinando” o “facilitando” proyectos; es decir, fueron literalmente aventados al ruedo de la administración de proyectos sin una preparación ex profeso. Si dieron buenos resultados (al menos desde la perspectiva de algún stakeholder), entonces fueron promovidos o capacitados formalmente como project managers.

Pero de ahí surge la pregunta en latín: Quo vadis? ¿A dónde va el project manager? O más bien: ¿a dónde debe ir? ¿Cómo debe ser su formación y su crecimiento profesional?

Preparación y certificación

Aprendizaje de las herramientas y una metodología básica

Este debe ser el primer escalón. Consiste en recibir una capacitación donde el PM conozca las bases de la administración de proyectos y reconozca que existen metodologías estándar para gestionar proyectos.

Es interesante observar que, cuando impartimos esta capacitación, muchos PM comentan: “yo ya lo hacía, pero no sabía que formaba parte de una metodología”.
Este aprendizaje debería recibirse entre los 0 y 3 años de experiencia, o mejor aún, desde los últimos semestres de cualquier carrera.
El objetivo es que el PM entienda su rol como integrador y comunicador, bajo un marco metodológico claro.

Certificación a nivel “junior”

Con la experiencia adquirida (alrededor de tres años) y un conocimiento básico de metodologías y herramientas, es recomendable la preparación para una certificación de nivel básico o junior. Con ello, el PM refuerza sus conocimientos y adquiere un lenguaje común para una mejor gestión de proyectos. Certificaciones de este nivel incluyen, entre otras:

  • CAPM del PMI
  • Nivel D de IPMA
  • EC0935 del CONOCER

Aprendizaje extenso de habilidades, conocimientos y estrategias en proyectos

Este representa un segundo escalón de preparación. El PM se sumerge en herramientas, métodos y competencias para fortalecer:

  • Habilidades (poder hacer)
  • Conocimientos (saber hacer)
  • Estrategias (alinear propósito)

La capacitación debe cubrir áreas clave como manejo del alcance, riesgos,  adquisiciones, comunicación, stakeholders, negociación, entre otras.
De esta etapa, el PM debe llevarse una conciencia clara de su rol como integrador, comunicador y, adicionalmente, motivador.
Se recomienda este aprendizaje entre los 3 y 6 años de experiencia.

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Certificación a nivel “senior”

Con la preparación previa y una experiencia sólida de más de tres años dirigiendo proyectos, el PM puede optar por una certificación de nivel avanzado o senior.
Esta preparación exige una inversión considerable de tiempo, pero retribuye con una formación muy sólida en el análisis de casos, escenarios, problemas y riesgos complejos. Algunas certificaciones de este nivel son:

  • PMP del PMI
  • Nivel C de IPMA
  • Project Professional de la APM

Aprendizaje del manejo de portafolios y programas

Esta preparación es un must para que el PM adquiera una visión verdaderamente holística.
Gestionar proyectos interrelacionados para cumplir objetivos organizacionales —portafolios o programas— requiere conceptos, conocimientos y técnicas distintas a las necesarias para administrar proyectos de forma aislada, incluso cuando son muchos. En esta etapa se analizan temas como:

  • Priorización y clasificación de proyectos
  • Manejo de recursos organizacionales
  • Flujo o pipeline de proyectos
  • Perfil del project manager como recurso estratégico

El propósito central es que el PM comprenda que los proyectos son un medio para lograr objetivos organizacionales, no un fin en sí mismos; y, por lo tanto, que pueda determinar cuándo conviene cancelar o posponer un proyecto.

Certificación en manejo de portafolios

La certificación en este nivel exige estudiar, reflexionar, aplicar y decidir con base en la alineación estratégica, no en la importancia individual de cada proyecto.

Identificar criterios de priorización, gestionar recursos, definir indicadores estratégicos (KPIs) y administrar capacidades organizacionales son elementos clave. Entre las certificaciones más reconocidas se encuentran:

  • PMO Certified Professional del PMI
  • IPMA Nivel B – Certified PMO Senior Manager

Aprendizaje en los fundamentos de administración ágil de proyectos

Todo PM debe recorrer este escalón, independientemente del tipo de proyectos que gestione. El dominio de métodos predictivos o tradicionales aporta organización y disciplina; mientras que los principios de agilidad, flexibilidad y adaptabilidad complementan y enriquecen cualquier enfoque, incluso en proyectos predictivos.

Una capacitación de 16 a 24 horas suele ser suficiente para adquirir el chip de la agilidad. Se recomienda una formación ecléctica, que aproveche distintas metodologías, en lugar de limitarse a enfoques de marca como Scrum o Disciplined Agile (más adecuados para entornos puramente ágiles). Esta preparación permite al PM hibridizar proyectos o etapas, incrementando su eficacia y eficiencia.

Certificación en administración ágil de proyectos

Es recomendable optar por certificaciones que cubran principios como iteraciones, tableros Kanban, herramientas lean, design thinking y enfoques similares.
Una de las más acreditadas es PMI-ACP, que exige preparación rigurosa y experiencia previa antes de presentar el examen.

Preparación y certificaciones complementarias

Los escalones descritos delinean la columna vertebral de la carrera del project manager. Sin embargo, el PM puede y debe complementar su formación en:

  • Ámbito técnico (tecnología, aplicaciones digitales, IA)
  • Ámbito administrativo (finanzas, adquisiciones, logística)
  • Ámbito relacional (liderazgo, negociación, inteligencia emocional)

Entonces: project manager, Quo vadis?

Hacia una formación integral que permita entregar proyectos con valor para los stakeholders…
y ser
más feliz en el intento. (Pero ese, sin duda, es tema para otro artículo).

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